lunes 26/7/21

La economía mallorquina no se recuperará hasta 2024

Es el plazo que otorga un estudio de Informa D&B a los lugares con actividades más afectadas por la crisis actual, entre las que destacan el turismo, la hostelería y el transporte de pasajeros
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Magaluf cerrado en julio de 2020.

Los sectores de turismo y hostelería, transporte de pasajeros, actividades de ocio y culturales, se encuentran entre los que más han acusado el impacto de la actual crisis económica derivada de la pandemia, y son los principales de la industria mallorquina.

Así, el tercer 'Análisis sobre el impacto de la COVID-19 en la economía española', realizado por el Observatorio Sectorial DBK de Informa D&B, apunta a que estas actividades -y en particular los lugares donde proliferen- no se recuperarán plenamente hasta el año 2024.

El estudio también apunta directamente a otros sectores muy arraigados en la isla que hasta 2019 evolucionaban positivamente, y que han sufrido un cambio de tendencia, como por ejemplo la construcción y el sector inmobiliario.

El informe ha analizado más de 600 actividades clasificadas en códigos CNAE (Clasificación Nacional de Actividades Económicas), agrupadas en 36 sectores y segmentadas en tres grupos, fuerte, significativo y moderado, según el impacto que están sufriendo.

"Ttras el análisis realizado podemos prever que los sectores más afectados por la crisis causada por la COVID-19 no se recuperarán antes de 2024. No obstante, el fuerte impacto de esta crisis en las economías nacional e internacional y la incertidumbre respecto a su evolución hacen que las conclusiones del informe deban ser consideradas con cautela", ha señalado el director del Observatorio Sectorial DBK de Informa, Juan Ortín.

Turismo y hostelería: muy penalizados

Cabe destacar el desplome registrado en el tráfico de pasajeros en aeropuertos españoles o las pernoctaciones en establecimientos hoteleros, que registraron caídas de ceca del 73% en 2020, o la entrada de turistas extranjeros en nuestro país, que se recortó un 77%.

El impacto de la crisis sobre la cadena de suministro, sobre todo en la primera mitad de 2020, afectó a sectores industriales, en especial a la automoción y sus componentes. El cierre de plantas productivas, unido al desplome de la demanda, hicieron que la producción y el mercado interior cayesen un 20% y un 32%, respectivamente, en 2020, tendencia que se han mantenido en los primeros meses de este año.

Otros sectores en gran medida afectados por las medidas puestas en marcha para frenar la pandemia han sido confección, calzado y complementos, las actividades de ocio, culturales y de servicios personales, la producción y el comercio mobiliario y las actividades relacionadas con el empleo.

Además, los sectores de artes gráficas, prensa escrita y radio se han visto penalizados por el descenso de la inversión publicitaria, y la industria de las bebidas por el desplome del consumo en hostelería y restauración.

Por su parte, el sector del petróleo vio caer su demanda, principalmente por una menor actividad de transporte, que se unió a un fuerte debilitamiento de los precios. El consumo de gasóleo en automoción cayó un 17% y el de gasolina un 21%.

Construcción e inmobiliario: impacto significativo

Otros sectores también sufren un impacto significativo, aunque menor que los anteriores. Es el caso de la construcción y materiales, actividades inmobiliarias, servicios a empresas, finanzas y seguros de vida, energía, transporte de mercancías, química industrial, metalurgia y productos metálicos, productos eléctricos y electrónicos, maquinaria y equipos, televisión, educación, industria editorial, industrias extractivas, otros sectores manufactureros y actividades sanitarias y asistenciales.

Los sectores de la construcción, materiales de construcción y actividades inmobiliarias merecen especial mención por su peso en el PIB. En 2020 abandonaron la tendencia alcista que seguían desde 2015: las viviendas iniciadas caen un 23% (hasta septiembre) y las transacciones de viviendas un 18%.

En este grupo también se encuentra el sector financiero, que ha visto disminuir el crédito al consumo, un 27%, aunque ha crecido el concedido a empresas, un 2,5 %. La morosidad en el conjunto del sistema financiero se contuvo en 2020, era del 4,6% en noviembre, pero se prevé que se incremente este año.

Otros grandes sectores de servicios han sufrido una reducción de ingresos y una mayor presión sobre los precios, como limpieza y mantenimiento de edificios, educación privada o transporte de mercancías, en el caso de esta última aminorado por el auge del comercio electrónico.

Sectores con impacto moderado

Entre los sectores que registrarán un impacto moderado se encuentran la distribución alimentaria, impulsada por la caída de la demanda fuera del hogar, y determinados sectores de productos de consumo, como papel para uso higiénico y sanitario, productos de limpieza, bicis, instrumentos musicales… También la industria alimentaria y el sector primario.

Otras actividades con impacto moderado son los servicios urbanos, la gestión de residuos y la fabricación de envases, menos expuestas al ciclo económico y, en el caso de los envases de cartón, con la positiva incidencia del crecimiento del comercio electrónico.

Farmacia, servicios de telecomunicaciones e informática han visto crecer su volumen de negocio por la crisis sanitaria, en el caso de los dos últimos por la extensión del teletrabajo y de otras actividades desarrolladas a distancia.

La economía mallorquina no se recuperará hasta 2024
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