lunes 6/12/21

"La Construcción no parará por la COVID, sino por la inoperancia de las administraciones"

Fanny Alba es presidenta de la Asociación de Constructores de Baleares desde el pasado mes de enero. Por tanto, le ha tocado liderar la patronal sectorial en un momento más que delicado, con un paro interanual de más del 78% y riesgo de cierre de empresas por la crisis. En esta entrevista habla sobre todo ello y propone soluciones.
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Fanny Alba es la presidenta de la Asociación de Constructores de Baleares.

P.- ¿En qué situación se encuentra actualmente el sector Construcción en Balears?

R.- El sector de la construcción afronta actualmente una situación de enorme preocupación por las graves consecuencias derivadas de la crisis sanitaria, económica y social desatada por la pandemia del coronavirus.

La construcción balear está en recesión y estamos muy preocupados porque, en el contexto actual tenemos muchas dudas acerca de si seremos capaces, como es nuestro deseo, de mantener los puestos de trabajo, como también nos preocupa la propia supervivencia de nuestras empresas. El sector de la construcción está en recesión, pero no va a parar por culpa de la COVID-19, sino por la inoperancia de las administraciones.

P.- ¿Cuáles son las principales problemáticas de la Construcción en las Islas y cómo están evolucionando desde el inicio de la pandemia?

R.- Básicamente, el sector de la construcción se ve gravemente lastrado por el retraso injustificable de las administraciones en la tramitación de licencias y por la nueva legislación aprobada. Ya que, conjuntamente, ambos factores impiden que la construcción pueda ser el motor de la reactivación económica que necesita Balears con urgencia.

La medida adoptada por el Govern que podría favorecer la actividad del sector de abrir la posibilidad a que los establecimientos hoteleros puedan aumentar sus instalaciones en un 15% en Mallorca y, previsiblemente, solo un 10% en Menorca y en Ibiza y Formentera, resulta insuficiente, porque lo que hace es dejar completamente en manos de la iniciativa privada acometer unas reformas que dada la dificilísima situación que está sufriendo el sector turístico en la actualidad tiene una capacidad inversora muy debilitada, por lo que es más que dudosa la efectividad de esta medida.

Además, el decreto 9/2020 ha sido un mazazo porque ha reducido la edificabilidad en suelo rústico y drásticamente la disponibilidad de suelo urbanizable, y, reducir el suelo disponible encarece, en cualquier caso, los precios finales.

Se está obligando a los ciudadanos a asumir sobrecostes por la lentitud administrativa en la tramitación de licencias y por la reducción de un suelo que ya era urbanizable, lo que, a menos oferta, encarece unos precios finales que acaban afrontando los ciudadanos de las islas impidiendo el acceso a una vivienda digna y asequible a más del 80% de la sociedad balear y, de manera muy especial, a las clases medias y medias-bajas, y para los jóvenes que quieren emanciparse e iniciar su propio proyecto de vida.

P.- ¿Cómo valora los últimos datos de paro de las empresas de este gremio en las Islas?

R.- Pues con mucha preocupación. Hay que tener en cuenta que, atendiendo a los últimos datos interanuales oficiales disponibles que son los referentes a la actividad en el mes de noviembre, el paro ha crecido en Balears un 37,3%, casi el doble que la media nacional que ha reflejado un aumento del 20,4%.

Este dato ya de por si es negativo, pero, además, el paro en el sector de la construcción ha crecido en términos interanuales en las islas un 78,4%, lo que casi multiplica por cuatro la media del país. Esto nos preocupa enormemente, ya que la construcción, dada la caída que registra el turismo en Balears, es el sector que podría activar la economía balear si se potenciase con una voluntad política que echamos a faltar, a pesar de los graves problemas de emergencia habitacional que padecen nuestras islas.

P.- ¿Considera que existe un riesgo inminente de cierre de compañías constructoras?

R.- Por supuesto. Y para evitar el colapso del sector hace falta voluntad política. Nosotros, los constructores, hace mucho tiempo que no contemplamos crecimientos urbanísticos en zonas rústicas. No proponemos construir ni un solo metro de suelo rústico, pero es indudable que, tal como ha reprendido de forma expresa la Unión Europea a Balears, todas las edificaciones ya construidas en las islas suspenden en un 75% en eficiencia energética.

Y, precisamente por ello, precisan reformas que servirían para avanzar en el cumplimiento de los ODS, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y de la Agenda 2030 aprobada por la ONU, que supondrían un impulso a la actividad de un sector del que, no olvidemos, viven 75.000 familias en las Islas.

La construcción tiene una enorme capacidad generadora de empleo, si la voluntad política es favorable en unos términos que consideramos de sostenibilidad y de eficiencia energética, que defendemos desde la Asociación de Constructores de Baleares, y en los que esperamos que las administraciones nos apoyen

P.- ¿Se están tramitando ayudas públicas al sector Construcción de Balears?

R.- No las suficientes. Con la aprobación del Decreto 8/2020 se ha pretendido dar un impulso a nuestro sector, ha habido medidas como la suspensión de las limitaciones de nuestra actividad durante la temporada estival del 2020, que reclamábamos desde la Asociación de Constructores de Balears, y que ha supuesto el manteniendo de nuestra actividad durante los últimos meses.

Otra de las medidas introducidas ha sido el poder iniciar una obra de reforma o rehabilitación mediante la figura de la declaración responsable, pero con la tramitación parlamentaria y la aprobación final del texto se han introducido excepciones a su uso que han generado mucha inseguridad jurídica.

Creo firmemente que las administraciones deberían apoyarnos eliminando impedimentos, trabas burocráticas y obstáculos que constantemente nos estamos encontrando en el desarrollo de nuestra actividad y en agilizar al máximo las tramitaciones para que nuestras empresas y todos nuestros trabajadores puedan seguir trabajando.

Ahora mismo no se nos está ayudando en aquello que es más necesario para nuestro sector que es la agilización en la concesión de licencias.

P.- En este momento, ¿qué horizonte le ve a esta actividad? ¿Qué se puede esperar de 2021?

R.- Honestamente, debo decirle que ahora mismo el horizonte es de total incertidumbre. Y que 2021 acabe siendo un año positivo para el sector y para la economía en general no depende de nosotros sino, por un lado, de la evolución del COVID y de los logros sanitarios, que podrían aportar seguridad a los inversores para invertir y, por otro lado, de las administraciones y de las facilidades o dificultades que procuren a nuestro sector.

Por ejemplo, es de enorme importancia que no caiga la inversión en obra pública en 2021, porque la obra pública genera una actividad inducida de 1,92 euros por euro invertido y tiene un retorno fiscal de su actividad cercano al 50%.

Por eso, en mi reciente encuentro con la presidenta del Govern, le pedí que nos ayudara a estimular la firma de convenios con el Estado para que puedan empezarse a ejecutar lo antes posible proyectos con financiación a cargo de los fondos europeos y avanzar en la formulación de encomiendas de gestión para que los proyectos se realicen desde las comunidades autónomas.

Además, sería de gran ayuda avanzar en la digitalización de los trámites de las licencias y aquí es el Gobierno quien tiene que ser inteligente a la hora obtener fondos para conseguir este objetivo. Creo que es fundamental una colaboración público-privada que permita al sector conocer a priori los proyectos, consensuarlos con la administración y participar en la toma de decisiones sobre cómo se van a gestionar e invertir los fondos europeos estableciendo, de común acuerdo, estrategias que redunden en un mayor beneficio para los ciudadanos de Balears.

"La Construcción no parará por la COVID, sino por la inoperancia de las administraciones"
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