lunes 18/10/21

"Hemos recibido muchas llamadas de gente con miedo a contagiarse o a salir a la calle"

Javier Torres, decano del Colegio Oficial de Psicología de las Illes Balears. La entidad gestiona desde marzo un dispositivo de atención telefónica gratuita para el asesoramiento y primeros auxilios psicológicos ante la pandemia de la COVID-19
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Javier Torres es decano del Colegio Oficial de Psicología de las Illes Balears.

P.- ¿Cuáles son los motivos que condujeron al COPIB a poner en marcha este servicio con el número 900 112003? Y, ¿cómo ha ido evolucionando desde el confinamiento de marzo hasta ahora?

R.- Se puso en marcha con el inicio del primer estado de alarma, y luego lo volvimos a reactivar hace aproximadamente dos meses, porque valoramos que la situación que estaba viviendo mucha gente como consecuencia de la crisis sanitaria lo requería.

La verdad es que la pandemia ha afectado a la situación psicológica de la ciudadanía. Y, además no todo el mundo puede pagarse un tratamiento psicológico completo. Por eso pusimos este dispositivo en marcha.

P.- ¿Cuáles son los problemas más habituales que se vienen detectando entre las personas que se ponen en contacto con este servicio?

R.- Principalmente, hemos detectado ideación suicida, duelos no resueltos por familiares fallecidos, afectación por pérdida de trabajo, crisis de ansiedad, pérdida de trabajo, dificultades en las relaciones de pareja y con familiares... La casuística es muy amplia.

Y, también hemos atendido casos que eran situaciones previas agravadas por el confinamiento y luego por la mal llamada 'nueva normalidad'. También hemos brindado apoyo psicológico a familias tras suicidios consumados.

P.- ¿Cuáles son las causas de la ansiedad que sufre actualmente la población de Baleares?

R.- Las crisis de ansiedad se derivan sobre todo de la incertidumbre ante un posible contagio o por estar en un ERTE, por ejemplo. O bien, afectan a gente que está teniendo que hacer cosas que nunca antes había necesitado, como pedir comida y ayuda a los servicios sociales, ONGs y demás.

Y, luego están los problemas de soledad en personas mayores, que son las grandes olvidadas. Además, también se ha agravado la situación de personas que ya tenían problemas psicológicos de antes.

P.- ¿Es aventurado decir que se ha producido un repunte de suicidios a causa de la pandemia?

R.- Durante el confinamiento no lo ha habido, pero después sí. Ha sido más habitual recibir consultas de personas que tienen ideas de suicidio, que piensan que estarían mejor muertas que vivas, y entonces llaman a nuestro número o al 112 pidiendo ayuda. Al final, conseguimos que se quede solo en una ideación.

P.- Cite una consulta típica que se haya repetido muchas veces en este servicio de asistencia?

R.- Por ejemplo, hace unos días recibimos una llamada con una grave crisis de ansiedad por miedo a contagiarse. Este es un caso típico que nos hemos ido encontrando desde la desescalada y hasta ahora. Hemos recibido muchas llamadas de gente con miedo a contagiarse o a salir a la calle.

No son casos aislados, ha habido bastantes. Crisis de ansiedad, angustia, miedo a las relaciones sociales, muchas llamadas que nos entran aluden a ese tipo de problemas. Nos damos cuenta de que lo que están viviendo las personas es consecuencia de la situación de pandemia.

P.- ¿Han tenido que derivar casos a otros servicios por su gravedad?

R.- Sí, hemos tenido que derivar casos a servicios sociales, salud mental y servicios especializados. Precisamente por la complejidad de muchísimas llamadas que se han recibido en el 900 112003. La idea es conseguir que la problemática de la persona no se vaya cronificando por no ser atendida en su momento.

P.- Aunque pueda variar mucho de unos casos a otros, ¿cuál es el perfil medio de los usuarios de este servicio?

R.- La verdad es que no hay un perfil definido. Nos está llamando gente desde 18 a más de 80 años. Y eso nos hace darnos cuenta de que la situación afecta a toda la población y a las distintas clases sociales. Incluso nos llama personal sanitario y de cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado.

El único dato común es que todo son consecuencias de la pandemia. Y éstas se mantendrán durante unos dos a tres años, porque aún no sabemos ni cuando ni cómo acabará esto. Además, las consecuencias psicológicas a veces van surgiendo con el tiempo.

P.- El bombardeo constante de noticias preocupantes y el miedo al contagio, ¿hacen mella en todo el mundo? O bien, ¿hay personas más proclives que otras?

R.- Desde que se inició la crisis sanitaria ha habido una sobreinformación, durante el confinamiento toda la población se quedó enganchada a las noticias. Los medios de comunicación tienen un poder muy importante, pero pueden hacer también bastante daño.

Esto se nota sobre todo en las redes sociales, donde se expande muy rápido información que no es veraz, y eso afecta a la ciudadanía. No hay que ocultar la información a la ciudadanía, pero tampoco difundir cosas que no son ciertas.

Hay colectivos que son más vulnerables ante esto, pero influye la formación de la persona para analizar las noticias que le llegan. A ciertas personas les hemos llegado a pedir que dejaran de leer los medios para reducir su nivel de ansiedad.

P.- ¿Considera que el confinamiento, así como las actuales restricciones, provocarán que proliferen los casos de claustrofobia, o por el contrario de agorafobia?

R.- Los ha habido, tanto claustrofobia como agorafobia, lo que ocurre es que tampoco se puede generalizar. También hemos atendido el mal llamado 'síndrome de la cabaña', gente a la que le ha costado salir de casa después de meses de confinamiento. Luego, las personas afectadas se han ido trabajando este tema y han ido volviendo a la normalidad.

P.- ¿Qué consejos puede dar a la ciudadanía para que aplique tácticas en su casa que le ayuden a mantener el equilibrio psicológico?

R.- La realidad de ahora es que estamos en una situación de mayor normalidad que en el confinamiento. En la medida de lo posible, lo mejor es volver a retomar todas las actividades que hacíamos. Lógicamente, adaptándonos a las restricciones. Eso es necesario para las personas.

Se trata de volver a relacionarse y a tener los contactos sociales que veníamos teniendo... Y, al mismo tiempo, no hay que hacer grandes proyectos. Ahora es mejor plantearse objetivos a corto plazo, nada de pensar en las vacaciones de verano del próximo año y cosas por el estilo.

P.- ¿Cómo se prevé que serán las relaciones personales tras la pandemia? ¿Qué rastro dejará en ellas este periodo?

R.- Habrá que volver a trabajar las relaciones sociales, porque nos hemos acostumbrado ya a la mascarilla, el distanciamiento físico y demás. Costará un poco, pero todos tenemos ganas de ello. Siempre habrá algunos casos en que va a ser más difícil.

"Hemos recibido muchas llamadas de gente con miedo a contagiarse o a salir a la calle"
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