jueves. 01.12.2022

“Pues que te la corten a ti”. Es uno de los muchos lemas que se esgrimen en contra de la ablación, aunque sigue siendo practicada por mujeres contra niñas de su clan. Madres, abuelas y mujeres de la familia apoyan y aplauden ‘la ceremonia’ de rasgar y mutilar los órganos prepúberes de niñas y adolescentes “para que puedan encontrar marido”. O cualquier otra cosa que se les ocurra.

Un grupo de miembros de la comunidad musulmana de Sri Lanka rechazaban este lunes las críticas a los rituales de "circuncisión" genital en niñas que, consideran, no deben ser calificados como mutilación genital femenina, ya que se trata "solo de un corte".

Representantes de grupos islámicos que practican la ablación, la 'khatna', han asegurado que el procedimiento al que se somete a las niñas no puede ser comparado al que se lleva a cabo en regiones de África, donde este tipo de rituales puede conllevar incluso la costura de la vagina.

"Es completamente falso asociar la 'khatna' con la mutilación genital femenina de África, en la que el clítoris se ve seriamente dañado o eliminado", ha dicho un representante de la comunidad de los Dawoodi Bohra, Jamila Husain. Ha añadido además que esta práctica implica solamente la realización de unos cortes muy leves en el prepucio del clítoris, tal y como requiere su religión.

"No existen evidencias clínicas que prueben que esto tiene impactos negativos en la salud o que cause algún tipo de trauma psicológico", ha afirmado.

Otros miembros de la comunidad musulmana de Sri Lanka han dicho que asociar "un corte en el capuchón o en el prepucio del clítoris" a la mutilación genital femenina es engañoso y supone un daño para su comunidad.

"No mutilamos a nuestras niñas. Nuestra religión requiere (este rito) y realmente ayuda a mantener el área (vaginal) limpia y previene de infecciones. De hecho, este procedimiento realmente ayuda a que la mujer tenga más placer durante el acto sexual", ha mencionado el vicepresidente del Centro de Estudios Islámicos de Sri Lanka, Asiff Hussein. Sin embargo, dos mujeres de la etnia bohra han indicado que cuando eran pequeñas sufrieron esta práctica y que les supuso daños en el clítoris, por lo que se prometieron que sus hijas no se someterían a ella.

También en India un grupo de mujeres de la misma etnia han pedido al Gobierno que prohíba este ritual. Aunque no se menciona en el Corán, los bohras y otros grupos consideran la 'khatna' como una obligación religiosa y ven el hecho de debatir sobre ella como un tabú. Del mismo modo, se han detectado casos de realización de este ritual en comunidades de bohras en Europa, Estados Unidos y Australia, por lo que se han puesto en marcha algunas medidas para solucionar el problema.

La OMS critica estos rituales

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), este tipo de prácticas no tienen ningún beneficio para la salud de las niñas y las mujeres, pudiendo causar incluso daños físicos y psíquicos duraderos.

La OMS entiende por mutilación genital femenina cualquier procedimiento que altere o provoque lesiones de manera intencionada en los genitales femeninos por razones extramédicas.

Naciones Unidas ha cifrado en 30 los países donde la mutilación genital femenina se lleva a cabo, la mayoría de los cuales se encuentra en África. Sin embargo, numerosos activistas creen que existen hasta 45 estados que la realizan y que se halla más extendida en Asia de lo que comúnmente se piensa.

Asimismo, según la ONU la mutilación genital femenina supone una violación de los derechos de mujeres y niñas.

Dicen que es una ‘circuncisión’ femenina
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