martes 7/12/21

El teniente de batlia y concejal del Área de Bienestar Social, Treball, Participació i Cultura del Ayuntamiento de Palma, Eberhard Grosske, ha afirmado que la suma de las chabolas derribadas, la de quienes tienen demanda judicial para su derribo y la de aquellos donde sus ocupantes han pedido el realojamiento voluntario, abarca la totalidad del poblado. Por esta razón, ha asegurado que, por primera vez, esta en condiciones de dar la fecha de erradicación del poblado, que ha fijado en marzo de 2012.

El concejal ha querido destacar que la desaparición de Son Banya es extremadamente necesario, y muy importante no sólo desde el punto vista social, sino también por lo que respecta a la racionalidad de los recursos públicos, ya que su mantenimiento cuesta en el municipio 1.500.000 euros el año.

El desmantelamiento de Son Banya era un objetivo compartido por todos los partidos desde hace más de 20 años, aunque hasta la llegada del actual gobierno municipal no se ha hecho nada efectivo para la eliminación de este enclave. En este sentido, Grosske ha remarcado que hasta 2008 no sólo no se desmanteló el poblado, sino que se permitió que siguiese creciendo. En estos años se llegaron a construir hasta 33 edificaciones ilegales, entre las que se contaban, no sólo barracas sino también, chalets de dos plantas. Estas 33, se sumaban a las 123 barracas legales, y sumaban 156 barracas que conformaban el poblado.

Desde que comenzó el proceso de desmantelamiento de Son Banya, de esas 156 chabolas, actualmente han sido derribadas o con demanda de desahucio 100, lo que supone el 64% del total. Concretamente, de esas 100, 40 ya han sido derribadas y 60 están con demanda de desahucio.

Grosske ha explicado que el proceso de desmantelamiento, se ha realizado con mucho prudencia, teniendo en cuenta que en el poblado viven también a muchas personas honradas y trabajadoras. No hay que olvidar que en estos momentos conviven en Son Banya personas con dos perfiles muy diferenciados: aquellas involucradas en el narcotráfico y que utilizan el espacio y las personas para su negocio, y aquellas que sobreviven modestamente a partir de su trabajo bien mediante pensiones, salarios, ayudas u otras prestaciones. Ayudar y acompañar a este segundo grupo en el proceso de salida del poblado y su integración social y laboral, es lo prioritario.

Respeto a ello el dato más significativo es que, aunque al principio había muchas reticencias por parte de los habitantes para irse del poblado, actualmente 56 familias ya han pedido dejar voluntariamente el poblado, y ser realojadas. La resistencia más acentuada en marcharse, se encuentra por parte de las personas que tienen su negocio en Son Banya, y que aunque tengan una casa, normalmente no viven ahí.

Así, por ejemplo del total de chabolas que han sido derribadas, más de la mitad eran ilegales (22 barracas), mientras que sólo el restante 45% eran legales (18 barracas). Por lo que respecta a las chabolas que tienen una demanda de desahucio, sólo 6 de ellas son ilegales, y el resto, 54, son legales. Según ha afirmado Grosske, el próximo mes empezarán los juicios por la vía civil para resolver esta situación, y sólo es cuestión de unos meses que este proceso termine, por lo que se prevé que los chamizos también puedan ser derribados este año 2011.

Grosske anuncia que Son Banya será un "solar" en marzo de 2012
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