lunes 26/10/20

A los profesores solo les quedan 10 minutos útiles para explicar en cada clase

Entre la aplicación de protocolos para combatir el COVID-19, atender y vigilar a los alumnos presenciales y online, y la molestia de tener de llevar al mismo tiempo mascarilla y cascos, enseñar se ha convertido en una quimara.
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A los docentes apenas les queda tiempo para explicar sus materias.

Los profesores de Baleares lo tienen cada vez peor. Se han adaptado como han podido a la llamada nueva normalidad que impone la pandemia por coronavirus, pero también se dan cuenta de que así no pueden cubrir de ningún modo sus objetivos docentes, según han admitido en privado a MALLORCA CONFIDENCIAL.

Los principales problemas son que cada docente debe dejar limpia y desinfectada el área donde ha trabajado -mesa, silla, pizarra, etc.- antes de que llegue el siguiente. Y, también que deben vigilar constantemente que los alumnos se mantengan también dentro de los límites de seguridad en sus interacciones y gestos espontáneos.

Además, deben ocuparse de que también lo hagan quienes se encuentran en casa, alumnos que son seguidos desde el aula a través de la pantalla de un ordenador portátil. "fulanito, enciende la cámara; menganito, deja de comer ese bocadillo, que aún no es la hora". Y, así la mayor parte de la duración de la clase.

Escuchar a los alumnos remotos

Un importante agravante es la necesidad de llevar, a un mismo tiempo, la mascarilla durante toda la jornada y los cascos de audio durante la clase para escuchar a quienes la siguen desde casa: "dejas de escuchar a los que tienes delante. Y, al mismo tiempo, escuchas demasiado a los otros, que a veces hablan varios a la vez, incluso entre sí. Es un cachondeo", han asegurado.

Entre una cosa y otra, pronto se cumplirá el primer mes desde el inicio de las clases, sin que muchos profesores consideren que se esté avanzando en las materias que imparten de una forma significativa. Así, el Curso 2020-2021 se habrá desarrollado con una muy relativa normalidad, pero no se habrá aprovechado en la misma medida. 

El cálculo promedio que realizan los docentes de Baleares es que les quedan unos 10 minutos reales para dar sus explicaciones sobre las materias que imparten, antes de que suene la campana. Un tiempo que consideran absolutamente insuficiente. Y, por ese motivo, alertan de que a final de curso los conocimientos que habrán adquirido los alumnos serán escasos y mal consolidados.

A los profesores solo les quedan 10 minutos útiles para explicar en cada clase
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