jueves 19/5/22
Monumento en memoria de las víctimas republicanas del cementerio de Montuïri. Imagen: M.M.C

Han pasado 81 años desde la fatídica noche del 29 al 30 de octubre de 1936 en la que cuatro vecinos de la localidad de Campos fueron asesinados en Montuïri en el marco de la Guerra Civil española que enfrentó, incluso, a hermanos por su ideología política.

Este lunes en Mallorca se inicia el proceso de exhumación de una de las fosas comunes que data del inicio de la Guerra Civil para que los familiares de las víctimas puedan dar sepultura a sus seres queridos. Así, se dará comienzo a la exhumación de la fosa ubicada en Montuïri en la que según los historiadores Montserrat Alcazar y Guillem Mas se encuentran los restos de Miquel Mascaró Ballester, Jaume Puig Puigserver, Bartomeu Ballester Roig y Joan Vidal Sansó que fueron lanzados a esta fosa tras haber sido fusilados frente a la pared del antiguo cementerio de esta localidad.

Este fue el triste final de las largas horas de angustia que vivieron los cuatro campaners encerrados en una pseudo prisión ubicada en el antiguo colegio de Campos. Y, el inicio del resto de las desdichadas vidas de sus viudas e hijos que crecieron sin la presencia de un padre que el único fallo que cometió fue no doblegarse ante la presión del bando nacional.

Estas cuatro familias nunca supieron con exactitud donde estaban enterrados sus seres queridos. Una incertidumbre que ha pasado de generación en generación. Pero, por suerte, a pesar de los años transcurridos desde el momento del asesinato hasta esta inminente exhumación, aún hay familiares directos vivos que podrán cerrar un capítulo que lleva atormentando a sus familias desde hace décadas.

"LA TIERRA AÚN SE MOVÍA"

"Mi abuela contaba que fue al cementerio el día que enterraron a su marido y la tierra aún se movía, estaban malheridos pero no muertos". Este es el desgarrador testimonio de la nieta de Jaume Puig (38 años, casado, dejó dos hijos: uno de 16 años y otro de 22 meses), una mujer de 73 años, que cuenta como "aquella noche fueron a buscarle a su casa, él no había hecho nada" después dejaron que volviera "para recoger todo el oro que tenían y dárselo a sus asesinos". "Es horrible, le engañaron", cuenta.

"Les torturaron. Testimonios que estaban presentes nos contaron que les cortaron las orejas, les sacaron los ojos y les cortaron sus partes". Entre sollozos, el hijo de Bartomeu Ballester (33 años, casado, tenía dos hijos de 4 y 2 años), un anciano de 85 años, narra un auténtico calvario explicando que "se los llevaron a matar a Porreres pero los asesinos de allí eran amigos suyos y, por eso, les trasladaron a Montuïri para que les mataran unos desconocidos".

"Destrozaron nuestra familia", cuenta el nieto de 58 años de Miquel Mascaró (30 años, casado, dejó dos hijos de 6 y 4 años). "Mi abuela tuvo que dejar a sus hijos a cargo de los abuelos para irse a trabajar a Inca y poder mantenerlos" por ello "de alguna forma, a mi madre y a su hermano, aquella noche les arrebataron tanto a su padre como a su madre".

"Lo pasaron muy mal, mi madre murió con la ilusión de que encontraran a su hermano". La sobrina de 73 años de Joan Vidal (soltero con dos hermanos) relata como "aquello marcó a nuestra familia hasta tal punto que el día del baile de los quintos, mi madre no pudo acompañarme porque se celebraba en el lugar en el que les tuvieron encerrados antes de asesinarles y no podía soportar estar allí metida".

Losetas con los nombres de los cuatro campaners al pie del monumento ubicado en el cementerio de Montuïri. Imagen: M.M.C Losetas con los nombres de los cuatro campaners al pie del monumento ubicado en el cementerio de Montuïri. Imagen: M.M.C

BÚSQUEDA DE LAS VÍCTIMAS

Con la finalidad de dar respuesta a estas y a otras muchas familias, el Parlament de las Illes Balears aprobó la Ley 10/2016, de 13 de junio, para la recuperación de las personas desaparecidas durante la Guerra Civil y el Franquismo en la que se establece "la regulación de las actividades de localización, identificación y señalización de fosas y lugares donde se produjeron muertes violentas por razones de ideología, políticas y religiosas de la Guerra Civil y la dictadura franquista en el territorio de la comunidad autónoma de las Illes Balears y, si es posible, su exhumación".

Se trata de un proceso delicado técnica y sentimentalmente. Por ello, el Director General de Participación y Memoria Democrática, Manel Santana, hace unas semanas convocó una reunión con familiares de las cuatro víctimas. El principal punto era informar y prevenir de las novedades que se avecinan con el inicio de la búsqueda de los restos humanos.

"Nunca podemos tener todas las garantías" anunció Santana a los familiares durante el emotivo encuentro. Pero "estamos seguros de que fueron enterrados en el cementerio de Montuïri" aunque "es cierto que los cuerpos pueden haberse trasladado" pero esto es "solo una hipótesis".

A pesar de ello, Santana está convencido de que "están allí, los vamos a encontrar". Para que ello así sea, "tenemos un plan de prospección en tres ubicaciones diferentes" pero "lo más seguro es que estén en el primer punto en el que vamos a buscar ya que hace años, a raíz de unas obras, se encontraron huesos".

En esta misma línea se ha manifestado el historiador que llevó a cabo la investigación para la elaboración del mapa de fosas ubicado en Montuïri. Bartomeu Garí, ha confesado que "estamos seguros de que los restos se encuentran al lado del pozo, en los jardines de la entrada del cementerio".

Además, Garí refrenda uno de los testimonios de los familiares ya que explica que "parece que los cuatro campaners fueron torturados, ahora solo falta esperar a encontrar sus restos para estar completamente seguros".

Ubicación en la que el historiador Bartomeu Garí y uno de los familiares apuntan que se pueden encontrar los restos. Imagen: M.M.C Ubicación en la que el historiador Bartomeu Garí y uno de los familiares apuntan que se pueden encontrar los restos. Imagen: M.M.C

VIOLACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS

La presidenta de la asociación Memòria de Mallorca, Maria Antònia Oliver, se ha mostrado esperanzada ante la inminente búsqueda de los restos ya que "es una acción como consecuencia de la reivindicación que llevan años haciendo las familias". Además, ha señalado que "esta es una fosa prioritaria ya que aún hay familiares de primera generación vivos".

Por ello, Oliver quiere que los familiares estén tranquilos "porque sabemos que están en Montuïri y si no les encontramos esta semana, seguiremos buscando" porque "queremos descubrir la verdad de todo lo que pasó".

A pesar de la ilusión que embauca a Oliver, no deja de ser crítica ya que "los problemas burocráticos entorpecen el proceso, un proceso que trata sobre una violación de derechos humanos". Por ello, "sería deseable que la judicatura adquiriera un nivel de compromiso mayor y aportara más medios como ocurre en otras comunidades autónomas como el País Vasco".

15.000 EUROS, CANTIDAD IRRISORIA PARA QUE DESCANSEN EN PAZ

El Govern de les Illes Balears ha vuelto a confiar en Aranzadi, entidad pionera en la investigación arqueológica, -como ya ocurrió en la exhumación de la fosa común de Porreres meses atrás- para realizar los trabajos de cata y, en el caso de encontrar restos humanos, de exhumación de la fosa común.

El protocolo a seguir es complicado. Tres arqueólogos trabajarán el terreno llevando a cabo una prospección en busca de restos. En el caso de que se dé con ellos, tres arqueólogos más se sumarán a los trabajos procediendo a la exhumación.

Un proceso que según ha asegurado el Director General de Participación y Memoria Democrática, Manel Santana, "durará, como máximo, una semana". Así, ha añadido que "si no hay suerte en las tres catas previstas, lo lógico es que los trabajos duren menos tiempo".

Para ello, la Conselleria de Cultura, Participación y Deportes destinará un total de 15.000 euros para sufragar los gastos derivados de los trabajos de excavación y exhumación durante una semana. "En el supuesto de terminar antes los trabajos, el coste será inferior a esta cifra", ha matizado Santana.

Por su parte, el Ajuntament de Campos también pone su granito de arena para que se encuentre a sus vecinos asesinados. Así, el alcalde de la localidad, Sebastià Sagreras, ha explicado que "colaboramos con una aportación de mil euros por persona" en total "daremos cuatro mil euros en concepto de pruebas de ADN porque creemos que es de justicia que los familiares recuperen los restos de sus seres queridos".

En esta línea, el alcalde de Montuïri, Joan Verger, se ha mostrado "contento porque ya es hora de que los familiares puedan tener en sus tumbas a sus seres queridos asesinados". Para ello, el Ajuntament "proporcionará toda la ayuda y apoyo con la obra civil mediante una excavadora".

UNA LLAMADA DE ESPERANZA

Una vez iniciado el proceso, los familiares de los cuatro campaners pueden recibir una llamada de teléfono en cualquier momento. Una llamada que sus antepasados esperaron toda su vida. Una llamada llena de esperanza en la que se les comunicará que la prospección ha sido un éxito y que han encontrado restos humanos.

El protocolo a seguir es claro. Llegados a este punto, se pedirá a los familiares que se sometan a la extracción de muestras biológicas para hacer las pruebas de identificación de ADN. Unas pruebas que generarán otra incertidumbre a estas familias ya que puede pasar  un año hasta que se tengan cotejados los resultados y se haya identidficado a las víctimas.

Finalizado este largo proceso, se entregarán los restos a los familiares quienes, al fin, tendrán la deseada oportunidad de dar cristiana sepultura a sus antepasados.

Asesinados en el 36, ¿cristiana sepultura en el 2017?