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Reformar un hogar en base a tu estilo y personalidad afecta al bienestar

Redaccion MAC | 11 de diciembre de 2019

¿Has calculado cuántas horas pasas en tu domicilio a lo largo del año? Incluso si eres el clásico nómada que prácticamente no para quieto en ningún momento, como mínimo multiplicarás por numerosos días las ocho horas de sueño que transcurres durmiendo en tu habitación.

Es decir, incluso la persona menos hogareña acaba permaneciendo mucho tiempo en su respectivo domicilio. Por este motivo inciden tanto los psicólogos en la necesidad de que el espacio en cuestión haga gala de un estilo que se adecúe a las preferencias del susodicho.

Todos los elementos influyen

Más allá de cambiar la decoración, en ocasiones conviene meterse de lleno en una reforma. Y es que no solo influye el color de las paredes o el diseño de los muebles, sino que el resto de elementos también adquieren relevancia. Un claro ejemplo reside en las puertas de interior.

Las mismas serán tratadas muy habitualmente para ir de un habitáculo a otro, evitar el escape de malos olores, impedir que penetre la luz solar del comedor en el dormitorio, etcétera. Sea cual sea el motivo, tus ojos las verán constantemente, mientras que las manos entrarán en contacto con ellas para abrirlas o cerrarlas.

Si cada vez que realizas tales acciones te ves obligado a lidiar con un conjunto que no termina de convencerte, ello irá minando tu moral aunque no te des cuenta. Así lo han demostrado varios estudios en los que se evidencia un estado anímico más decaído en los propietarios a quienes no les gustan los diversos elementos que se emplazan en el interior de sus hogares.

Todo lo contrario sucede con los españoles que hacen el esfuerzo económico necesario para reformar la vivienda basándose exclusivamente en sus propios gustos. Por ejemplo, a los mallorquines suelen entusiasmarles las ventanas de madera, ya que es un material que congenia especialmente bien con las viviendas que se dan cita en dicha isla de las Baleares.

El cambio anímico no tarda en evidenciarse tras sustituir las ventanas antiguas por las nuevas de madera. El siempre bonito estilo rústico incluso invita a mirar más a través de cada ventana, lo cual favorece la desconexión alejándose de los temas que preocupan en el día a día: salud, trabajo, dinero, etcétera. Sin embargo, no sucede lo mismo si el marco de la ventana o toda la estructura en general repele visualmente al individuo.

La reforma no solo debe basarse en los gustos, sino también en la personalidad. Ponte en situación: eres un individuo al que le angustian los espacios cerrados. No llega a ser claustrofobia, pero indudablemente te produce una cierta incomodidad.

En este caso, retomando el tema que guarda relación con las puertas, es probable que el espacio que restan al permanecer abiertas no te convenza lo más mínimo e incluso llegue a perjudicarte. ¿Por qué no acabas con este sentimiento negativo de una vez por todas?

Es tan fácil como sustituirlas por puertas corredizas, las cuales no solo hacen gala de un bonito diseño, sino que adicionalmente se caracterizan por ahorrar bastante espacio. A nivel psicológico mejorarás de forma considerable, lo cual repercutirá en tu día a día.

Así es, los psicólogos indican que, tras una reforma en la que se ven satisfechos los diversos deseos del susodicho, su rendimiento en el trabajo pasa a incrementarse notablemente. Y es que la calidad de vida aumenta, traduciéndose en una mayor capacidad de hacer frente a las típicas adversidades que van surgiendo rutinariamente.

La importancia de los colores

Obviando la necesidad de que los elementos congenien con las preferencias de cada mallorquín, también es fundamental que los colores respeten la gama cromática que resulta de su agrado.

Se ha demostrado que unos colores demasiado oscuros, si se generalizan en todo el hogar, pueden transmitir apatía y otros sentimientos de los que conviene huir. Justamente lo contrario acontece al decantarse por tonalidades más bien claras.

Así lo demuestran las puertas lacadas en blanco que, al combinarlas por ejemplo con paredes de color beige, dan forma a un conjunto visual que resulta más que agradable no solo de día, sino también durante el transcurso de la noche.

Por supuesto, todo lo detallado hasta el momento adicionalmente se aplica en el caso de los niños. De hecho, los psicólogos infantiles recalcan la trascendencia que adquiere criar a los más pequeños de la casa en un ambiente que a nivel visual les atraiga y cause una sensación agradable al higienizarse en el cuarto de baño, comer, dormir, etcétera.

Precisamente una gama de tonalidades que suele entusiasmarles al integrarla en su dormitorio es la que pertenece a los colores pastel. Tanto niños como niñas los ven con muy buenos ojos, poniendo menos pegas cuando se les obliga a ir a la cama o acudir a su habitación para estudiar en el escritorio que tienen habilitado para tal fin.

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