martes 24/11/20

Morir de éxito

Cualquiera puede morir de éxito, es decir, entidades, asociaciones, clubes, partidos políticos etc.… por infinidad de razones endógenas o externas, desaparecer de la faz de la tierra, igual que cualquier persona, pero con una salvedad, algunas de las personas que mueren de éxito asisten a su propio suicidio sin enterarse hasta que están metafóricamente bajo tierra. 

Se muere de éxito por querer ser más que nadie, se muere de éxito por aparentar lo que no se es y además creérselo, por ser una persona tóxica que poco a poco ella se intoxica de su propio ego y egoísmo, aquellas entidades, artistas, famosos y famosillos de pies de barro, que se han erguido mediáticamente y que están vacíos o desprovistos, en el fondo, de  valores morales, religiosos o éticos ya que los suyos son valores fatuos, presunción, vanidad infundada y ridícula con admiradores y seguidores, algunos fervientes y tan fatuos como a los que admiran. Desgraciadamente alguna de estas personas que mueren con este vano éxito, tuvieron algo, retuvieron menos y guardaron una pizca para decir que el éxito los mató.

A las entidades les pasa absolutamente lo mismo, desaparecen o mueren porque sus gestores son egocéntricos, vanidosos inician proyectos con salida de yegua joven y se quedan parados una vez iniciados como burros viejos.

De todo hay en la viña del Señor, entidades y personas, éstas últimas al fenecer son iguales a todas las demás, de nada les ha servido su vanidad, su falsa apariencia y su grandeza de vida, su ego mal entendido y su prepotencia, algunas ni entrarán en el libro de la historia y si lo hacen será seguramente por la puerta de atrás.

Ellos, los fatuos y los verdaderos hombres, es decir hombres y mujeres (para que los conspicuos políticos de igualdad de género no se enfaden) valientes, sensatos, sabios, humildes trabajadores, insignes en su vida y todo cuanto de bueno tengan estas personas, reposarán en la misma tierra y su feria de vanidades se convertirá en polvo que descansará en el Campo Santo y que posiblemente el día 1 de Noviembre pasarán desapercibidos y si queremos morir de éxito, hagámoslo con el orgullo interior de haber hecho algo por los demás sin presumir de ello.

Morir de éxito
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