martes 24/11/20

De la cama al despacho

Seguro que alguna vez te has preguntado si el presentador del telediario lleva un pantalón de chándal o un vaquero, como total no se ve… Bien, pues algo me así me ocurre en muchas de las reuniones online que vengo presenciando desde que estalló esta crisis, ¿Qué llevará debajo? ¡Seguro que el pantalón del pijama!

Como todos sabemos, marzo supuso un antes y un después en nuestras vidas y en la forma de reunirnos en el ámbito laboral. El día a día me permite compartir momentos profesionales de manera virtual continuamente, ya sea en grupos de networking o en reuniones con clientes. Y creedme cuando os digo que es fascinante el poco cariño que le ponen muchos profesionales a su imagen profesional, a su estilismo. De hecho,  cuando algunos conectan sus cámaras del ordenador parecen que se han caído de la cama, y yo en esos momentos me río por dentro, pero creedme cuando os digo que en realidad no tienen ninguna gracia. 

¿Acaso han puesto su imagen en cuarentena? Esta última frase no es mía, sino de una gran profesional con la que tengo el placer de trabajar en mi agencia. Ella es consultora de imagen y como tal, se dedica a ayudar a empresas y profesionales a conseguir sus objetivos a través de la imagen. Verónica, que es así como se llama, me ha enseñado que la imagen de una persona es una herramienta altamente poderosa y quien la sepa utilizar conseguirá sus objetivos profesionales. Ojalá hubiera más profesionales que confiaran su imagen a un experto, como lo es ella. 

Me resulta realmente curioso cómo un empresario o directivo presta una especial atención a algo tan básico como la puntualidad, la educación, la limpieza de su local comercial… Hey, ¿Y qué pasa con tu imagen? Lo que proyectamos a través de la imagen también comunica y habla sobre nosotros, llevar una americana vieja comunica, utilizar una camiseta comunica y vestir con una camisa descolorida como del color del ala de una mosca también comunica. 

Y todo esto, no es marketing digital, no es comunicación, es mucho más… Sentido común, el sentido menos común de todos. 

¡Vístete para triunfar! como dice mi compañera, mi querida amiga, Verónica Gálvez, que tanto me está enseñando de su profesión. 

De la cama al despacho
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