martes 24/11/20

Quede constancia

Hubo un tiempo antes de la pandemia. La situación entonces en Baleares ya era muy delicada. Sin embargo el mensaje del Pacte vendiendo una "arcadia feliz" iba calando en opinadores y líneas editoriales, que se atrevían a vender a la opinión pública esa "buena nueva".

Sin embargo la realidad era muy distinta. Sirva de ejemplo de tan delicado contexto que el Pacte decidió por dos veces detraer del ente portuario autonómico Ports-IB sus beneficios -nada menos que 10 millones de euros en la segunda ocasión- para dedicarlos a otros cometidos no portuarios al ver que las cuentas no le salían.

Aquella situación era harto conocida: un desbocado gasto sanitario, sin límite y sin saber de dónde iba a salir el dinero para pagarlo. Una ausencia total de inversiones en infraestructuras por falta de dinero. O una consellería de educación que gasta a mansalva, de forma ineficaz pues seguimos teniendo muchos centros educativos con los niños en barracones prefabricados. Eso sí: no escatiman recursos públicos para la inmersión al catalán, con la exclusión del español, y ahora además pudiendo pasar de curso sin límite de suspensos. Todo un hito, permítanme la ironía.

En aquella situación anterior a la pandemia la decisión del Pacte no fue la de reordenar la administración autonómica, ni la de reducir su enorme carga económica, ni la de racionalizar el gasto, ni la de reducir la deuda. Ha sido totalmente lo contrario. Todo el gasto está desbocado: en materia de deuda hemos pasado de 500 millones de euros en el año 2000, a rozar ya los 10.000 millones este 2020, como muy bien nos recordaba el exconseller Jaime Martínez en su columna del otro día. En renta per cápita en Baleares hemos pasado de ser los primeros de la lista de las 17 comunidades autónomas, a ser de los últimos por la cola. 

Todo lo que he explicado anteriormente es sin tener en cuenta que ahora se ha de incluir el efecto COVID19, el efecto de la pandemia. Sin actividad, sin turismo, sin trabajo. Increíble. Somos la región que más padece esta situación de crisis derivada de la pandemia, con diferencia en relación a todas las demás. Cada vez son más los ciudadanos de Baleares que se van quedando por debajo del umbral de pobreza. Y a todo esto le debemos añadir más gasto en Sanidad, para atender todo cuanto está pasando. De hecho en contratación tienen la instrucción de “barra libre”, sin saber cómo se acabará pagando todo lo que se está contratando. Se está comprando a cuenta de deuda, sin dinero. Súmenle los ERTES, el paro, las rentas mínimas de inserción, etc. ¿Quién tiene el dinero para pagar todo esto? No bastará ni lo que nos envíe Europa. Todo ello nos aboca a un desastre sin paliativos.

Como colofón ahora sabemos que el Govern del pacte pretendió hacer frente a esta situación decidiendo “hibernar las empresas”. Hibernar la economía fue la solución del Conseller estrella del ya tan manido “cambio de modelo económico”. Ver para creer, ¡increíble! Por suerte nuestros empresarios consiguieron que se descartara tal barbaridad planteando el plan piloto para intentar salvar en lo posible la temporada.

Pues sepa el lector que en esta situación el gobierno de Sánchez nos pone de nuevo por debajo de la media en financiación para este próximo 2021. Baleares vuelve una vez más a aportar mucho más de lo que recibe. Si hacemos los números en relación a los habitantes que vivimos en Baleares, somos los que más esfuerzo hacemos para aportar a la casa común. Y ya son más de 30 años haciéndolo. No es moco de pavo.

Se hace imprescindible más que nunca un Régimen Especial Fiscal para Baleares que no llega. Qué rabia pensar que teníamos un tímido primer paso en esa dirección del gobierno de Rajoy, que aprobó una serie de medidas que Armengol decidió rechazar, en un "envido a la grande" que finalmente ha resultado ser una calamidad.

Y es así como de nuevo los Baleares nos tenemos que conformar con nuestros propios recursos y capacidades. De eso sabemos un rato largo, no nos lo tiene que enseñar nadie. Pero es injusto, mucho. No nos lo merecemos. Y con el peor gobierno posible ante la mayor crisis de la historia reciente. Quede constancia.

Quede constancia
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