martes 13/4/21

¿Un representante tiene opinión? Historia real

Probablemente ahora estaría abriendo los regalos con mi familia, celebrando el cumpleaños de mi hermana que justo coincide con el día de reyes...

¿Un Community Manager puede tener opinión pública? En muchas ocasiones me he encontrado en la disyuntiva de expresar o no mi opinión abiertamente. Como representante de una marca en sus canales de comunicación es evidente que debes ceñirte a un guión establecido. Libre eres de elegir trabajar con una empresa cuyo mensaje va en contra de tus principios pero, ¿dar tu opinión personal debe representar una amenaza a tu labor profesional?

Esta cuestión no se queda solo en mi profesión, sino que puede extrapolarse a todos aquellos que, en cierto modo, representan una empresa. Desde trabajadores que hacen de embajadores de una marca hasta los propios jefes.

Durante estos años de trabajo he forjado una opinión al respecto. Cierto es que eso me ha cerrado algunas puertas pero me ha abierto muchísimas más. Ser crítico cuando es necesario no es un aspecto negativo sino todo lo contrario, forma parte del proceso para poder mejorar y superarse. Salvando los casos extremos que amenazan los derechos humanos y la salud pública, expresar tu opinión acompañada de respeto y educación, nos enriquece tanto en lo personal como en lo común. Nos ayuda a aprender de otros puntos de vista, a ser más tolerantes y es la base de toda cultura.

Todos los expertos en la materia coinciden; necesitamos manifestarnos. Un trabajador que se siente coartado difícilmente puede estar motivado. Mira a tu alrededor, echa un vistazo a las personas de éxito y a los profesionales que admiras. Por desgracia, todavía hay muchas personas que no lo ven así y lejos de buscar trabajadores con esta actitud, la penalizan.

Dicho esto y de nuevo en cuarentena, voy a utilizar este diario digital a modo de lanzadera para hacer un llamado al civismo y el sentido común. Siendo precavido como el que más por ser persona de riesgo y a sabiendas de la reciente ola de casos en nuestra isla, mi entorno cercano ha tenido a bien tomar las medidas de protección ante contagios de la covid-19 pertinentes e incluso algunas de más: mascarilla ffp2 siempre, gel virucida, limitar los desplazamientos inecesarios, las reuniones sociales, etc. A expensas de ello, me hallo en confinamiento voluntario y ahora entenderéis porqué.

Hace escasos días la superior de mi pareja, ley en mano, marchó a su negocio a la espera de la resolución de una PCR debido a que todo su núcleo familiar había estado en contacto directo con otros familiares infectadas de covid. Por desgracia, uno de ellos no lo pudo superar. Al convivir con alguien que ha estado en riesgo pero no haberlo estado tu directamente, los protocolos no recogen que esa persona pueda estar contagiada. En su momento no informó al respecto a sus trabajadores hasta pasado un tiempo. Hace unas horas conocemos que esta persona ha contraído la enfermedad.

Parece ser que las medidas protocolarias tampoco recogen que los trabajadores de la propietaria, que han compartido el mismo espacio durante 8- 10 horas al día, aunque con mascarilla, puedan haber sido contagiados. Es por eso que, a la espera de conocer los resultados de mi pareja a una prueba que ha tenido que realizar por la sanidad privada, me planteo que hay algo en estas medidas que evidentemente no tienen sentido. Como persona que se ha esforzado en hacer las cosas bien y que puede sufrir gravemente los efectos de esta enfermedad, me siento frustrado y para nada protegido. A mi parecer, veo necesaria una reflexión tanto de nuestros dirigentes en este aspecto, como de nosotros mismos pues, aunque no lo dicte una ley, deberíamos anteponer la salud de los demás a nuestro propio interés.

Y es por eso que, ante la incertidumbre, este día de reyes me quedo en casa. Porque quiero a mi familia, a mis amigos y respeto a las personas que me rodean. Espero haber podido prevenir a alguien. Que tenga un feliz 2021.

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